Tenemos docenas de herramientas para conectarnos en remoto, pero ninguna logra esa magia que se da cuando nos juntamos. ¿Qué se nos escapa?
Una tertulia, un concierto íntimo, una sesión de trabajo de esas en las que se llenan las pizarras, un evento que nos arranca aplausos constantes y del que salimos cargados de energía…
Hay algo especial en lo presencial, algo que aún no sabemos replicar con bits y píxeles. No parece una cuestión de productividad, de métricas o de ancho de banda. Más bien de sensaciones, percepciones y emociones.
Tenemos aún pocas certezas y mucho camino por delante. Muchas personas de las que aprender, mucho que observar.
Hemos decidido crear una empresa para entender y solucionar este reto. Y queremos compartir contigo nuestros aprendizajes.